Sobre mí

25 años mirando a través de una cámara

Nací en Málaga, pero mi vida me ha llevado a mirar el mundo desde muchos sitios. Con veinte años me trasladé a Madrid para estudiar fotografía, y más tarde vídeo y televisión. Trabajé como técnico de laboratorio en Europa Press, donde aprendí algo que sigue siendo el centro de mi manera de fotografiar: una buena imagen no es cuestión de azar, sino de anticipación. Mi trabajo no es crear el momento, sino saber leerlo antes de que ocurra. Años después me marché a Estados Unidos, donde estudié Dirección y Producción para Cine y Vídeo. Allí colaboré en varios cortos como operador de cámara y director de fotografía, y trabajé como ayudante de producción en el episodio piloto de una serie en Nueva York. También viví un tiempo en Japón. Dos experiencias que cambiaron mi forma de entender la luz, el ritmo y las historias. Llevo más de dos décadas viviendo en Valencia. Durante muchos años he trabajado para una editorial realizando reportajes por toda Europa: París, Florencia, Londres, Ginebra, Lisboa, Hamburgo, Bruselas, Oporto… y también he fotografiado gran parte de España. Cada ciudad me ha enseñado algo: que la luz de Toulouse no es la de Turín, que los silencios de Japón no son los de Andalucía, y que la emoción —cuando es real— se reconoce en cualquier idioma. Todo eso es lo que traigo conmigo cada vez que fotografío una boda. No es solo técnica. Es una forma de mirar.

UNA MIRADA HONESTA

Creo en las historias que fluyen sin guiones. Mi forma de trabajar se aleja de las etiquetas y las modas para centrarse en lo que de verdad importa: vuestra esencia. Entiendo que vuestro día es para vivirlo, no para actuar. Por eso, huyo de las interrupciones y de las situaciones forzadas. Mi labor es ser un observador discreto, alguien que sabe estar presente sin hacerse notar, esperando con paciencia ese gesto espontáneo, esa mirada cómplice o el latido de una emoción que no se puede ensayar. Mi objetivo es que, al ver vuestras fotografías, recordéis la verdad de aquel instante. Una mirada honesta para un recuerdo que sea, simplemente, vuestro.